domingo, 20 de marzo de 2016

La Reelección. Un debate a partir de la doxa.

La Reelección. Un debate a partir de la doxa.

En un trabajo anterior se desarrolló, o mejor dicho, se relató el itinerario histórico de la reelección. El resultado de lo investigado fue que en dos ocasiones (Reglamento de Gobierno de 1813 y Ley que establece la Administración Política del Paraguay) no fue manifiestamente prohibida por lo que en una de ellas  se consideró válido reelegir al primer mandatario por tres veces (Carlos Antonio López), en otra ocasión se le puso como límite o condición dos periodos presidenciales de intermedio (Constitución de 1870), en dos ocasiones se aprobó la reelección inmediata por un periodo más (Carta Política de 1940-Constitución de 1967) y una vez la reelección indefinida (1977). Es la Constitución de 1992 la que pone un límite tajante al establecer “No podrán ser reelectos en ningún caso”.  

También se mencionó, que ya es una constante que a determinada etapa de un periodo presidencial aparezcan los grupos pro reforma o enmienda proclamando la enjundiosa necesidad de la reelección, hoy en día claramente prohibida por la Constitución, lo que a su vez genera debate y discusiones en diversos sectores de la sociedad acerca de la conveniencia o no de la reelección cuestión muy diferente al debate seudo intelectual sobre el proceso político-jurídico (enmienda o reforma) que se debería realizar para cambiar el artículo constitucional que obstaculiza la realización de este fenómeno electoral.

En el presente trabajo no hay intención de participar en el debate sobre el proceso pertinente para cambiar dicha disposición sino más bien la idea es recabar los argumentos que según la doxa sirven para sentar postura a favor o en contra de la reelección. Esto es, apartando la ciencia política, la filosofía académica, la sociología y otras ramas que pudieran estudiar el caso, reunir la opinión y lo que la gente común habla al respecto.

Uno de los principales factores que inciden en la opinión de muchos es la subjetivación que se realiza con respecto a una herramienta electoral que es un instrumento jurídico de derecho público. Es decir, la gente sienta postura de acuerdo a sus preferencias sobre el presidente de turno y sus autoridades.
Obviando que la subjetivación es propia del ser humano, también es menester mencionar dos elementos para reforzar esta situación: el primero es que el Paraguay experimentó en variadas ocasiones confecciones constitucionales a medida del mandatario del momento como lo fueron la Carta Política de 1940 para el Mcal. José Félix Estigarribia y la enmienda constitucional de 1977 para el General Alfredo Stroessner. Otro tercer elemento y creo el más importante es que los que proponen la reelección son siempre cortesanos que no pueden ocultar su voluntad de caer en gracia  al Jefe del ejecutivo a quien beneficiaria tal hecho. No obstante a ello, hay que entender que lejos de ser para una persona, la reelección puede ser una herramienta positiva o negativa para el país sin importar a que líder beneficie. Eso sí, debería ser parte de un diseño institucional, de una ingeniería política bien pensada y calculada a través de profundos estudios para luego proponer a la ciudadanía, como poder soberano, su aprobación o rechazo.

Para poder encaminarse metódicamente hacia una reflexión sobre este tema se debería empezar con la pregunta ¿Para que la reelección? 

¿Los periodos son muy cortos para proyectos de impacto efectivo? Podría ser pero el Paraguay debe empezar a madurar como nación con objetivos claros y a largo plazo de modo a sostener las grandes directrices políticas a través del tiempo sin importar los mandatarios de turno. Eso es una República, un espacio o dimensión donde los hombres pasan y las instituciones quedan. Como un ejemplo en la región se podría citar a Chile.

¿Es una limitación de la democracia? ¿Cómo se puede responder a esto? Por una parte puede considerarse una limitación a la democracia pero por otra, ¿acaso esta limitación no fue establecida por medios democráticos siendo por lo tanto un hecho originado por la democracia misma?. Este es un factor a tener en cuenta ya que puede ser un Caballo de Troya al sistema republicano. Para la enmienda constitucional de 1977 que habilitó  la reelección indefinida, Ezequiel González Alsina, vocero de la bancada oficialista, sostuvo ante la Asamblea Nacional que el pueblo era el poder soberano por tanto limitar esa soberanía equivaldría a perjudicar la democracia privándole de su principal condición cual es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, máxima proferida por Abraham Lincoln. Lo que paso después de la mencionada enmienda ya todos sabemos.

¿Podría eternizarse en el poder? Otra pregunta difícil de responder ya que vivimos en un mundo de probabilidades sin embargo sería de gran ayuda realizar un estudio o análisis comparado para los distintos casos que se dieron en la región como el de Colombia, Bolivia, Argentina, Venezuela, Uruguay por citar algunos. Así mismo debería ser imprescindible la existencia de mecanismos sólidos para evitar que esto ocurriere.

¿Es una competencia desigual? Sin la implementación de serios contrapesos es una competencia con enormes proporciones de desigualdad. Imagínese compitiendo un ciudadano común y corriente contra un candidato Presidente de la Republica. Flagrante violación al principio de igualdad de condiciones y tan solo por citar algunas situaciones que podrían darse: 1) utilización de los bienes públicos para la campaña electoral (sin reelección esto ya sucede, ¿qué pasaría si hubiera? 2) Todo acto de gobierno sería una acto proselitista, así la diferencia de espacio en los medios de comunicación seria abismal a favor del candidato Presidente en comparación a los demás contendientes 3) La financiación de la campaña electoral. Empresarios, industriales, proveedores del estado, gremios y cuantos dependan de las decisiones del Estado serian gustosos colaboradores del continuismo que los beneficia. Por eso al hablar de reelección también se debe tener en cuenta los procesos, mecanismos y contrapesos, que deberían ser también de rango constitucional, para garantizar una competencia electoral en igualdad de condiciones.

¿La sociedad castigaría al mal gobernante no reeligiéndolo? La regla general en los casos en que hay reelección es que el Presidente es reelecto. Ahora, definir si fue por buen gobierno o por competencia desigual al ser un candidato Presidente es un asunto que se debería analizar en cada caso. También es cierto es que la posibilidad de volver a ser electo es un inmejorable incentivo para hacer bien las cosas. Sin embargo, utilizar la argucia de que sería una herramienta de premio o castigo no es lo suficientemente sólida ya que podrían utilizarse otras formas de premio/castigo sin tener que estar esperando cinco largos años para hacerlo.

¿Cómo se puede ordenar el debate reeleccionista? Se debería distinguir que este debate en particular está fundado en tres pilares básicos distintos entre sí pero necesarios en su conjunto.

1)    El debate técnico – jurídico. Es en el que los juristas, políticos y entendidos en cuestiones Constitucionales discuten sobre la forma o proceso que se debe llevar a cabo para cambiar el artículo constitucional que prohíbe la reelección.
2)    El debate político-constitucional: Es en el que la sociedad entera plantea o debería plantearse cuestionando, a favor o en contra, amplia e integralmente, este fenómeno electoral en todos sus matices posibles. Es lo que intenta hacer este pequeño trabajo.
3)      El debate de personalización y/o subjetivación: Es en el que, soslayando todo tipo de argumento institucional o doctrinario, gira en torno al peso o la figura de la persona que ejerce como Presidente en ese momento.
Reconociendo en cuál de estas tres dimensiones se dirime la cuestión reeleccionista, facilitaría de manera importante el desarrollo del debate.

Terminando, sin importar  la postura que cada cual pudiera tener, es de fundamental importancia reconocer que la reelección no puede tratarse como un repuesto suelto sino más bien como pieza de un sistema político jurídico diseñado por la ciudadanía mediante sus representantes con un objetivo claro, ya sea un cambio político, un nuevo orden u organización estatal, una distribución de poderes más eficaz, entre otros, que sea de orden institucional, democrático y republicano. No sujeto a la personalización de un determinado presidente o líder. Por eso a mi entender, la reelección debe formar parte de un amplio abanico de posibles reformas constitucionales que sean planteadas  reconociendo que todas son parte de un sistema.
Leandro Prieto Ruiz.


miércoles, 16 de marzo de 2016

La Reelección en el Paraguay

LA REELECCIÓN EN EL PARAGUAY


Un cuestión recurrente en los últimos tres periodos presidenciales es el tema de la Reelección del Presidente de la República. Siempre, a mitad de cada periodo, cuando todos los comensales dimensionan la voracidad de Cronos y  dan cuenta del inminente fin del banquete proponen como solución a ello: la Reelección, lo que a su vez genera siempre el mismo debate: “por vía de la enmienda o de la reforma”.

En este artículo, si así puede llamarse, pretendo dar un pequeño aporte al debate pero desde la perspectiva histórica, relatando de manera escueta las veces que este fenómeno electoral estuvo presente en nuestro devenir histórico. Para ello será necesario buscar en nuestros documentos constitutivos y repasar las hojas de la historia.

Reglamento de 1813

En 1811 el Paraguay consiguió su independencia. Para ir dando forma al nuevo estado, los Padres de la Patria elaboraron un instrumento jurídico de derecho público cual fue el Reglamento de Gobierno de 1813.

Este Reglamento creó un Poder Ejecutivo fuerte representado por dos cónsules  al estilo romano. Debían rendir cuentas al Congreso General, el cual era el que los confirmaba o relevaba de sus puestos. No existe en este Reglamento ninguna disposición sobre la Reelección  pero es de suponer, considerando la ausencia de prohibición y el contexto histórico, que si obraban en favor de los objetivos que las circunstancias exigían, que la reelección se daría sin ningún problema.

Ley que establece la Administración Política del Paraguay o para algunos como yo: “La Constitución de 1844”.

En el año 1844 fue promulgada la Ley que establece la Administración Política del Paraguay o Constitución de 1844 por el Presidente Carlos Antonio López. El Poder Ejecutivo recaía en un Presidente y como no estaba expresamente prohibida la  reelección presidencial,  se entendió que el Congreso Nacional podía reelegirlo libremente. Así fue que Carlos Antonio López fue reelecto tres veces. Falleció en su tercer periodo sin poder terminarlo.

Algo similar ocurrió en Estados Unidos, sin embargo, los Presidentes norteamericanos mantuvieron la tradición de hasta dos reelecciones siguiendo el ejemplo de George Washington y el aforismo de Thomas Jefferson: “si la finalización de los servicios de Magistrado principal no se fija por la Constitución, o se proviene por la práctica, su puesto, nominalmente de cuatro años, se hará hecho de por vida”. Esto fue así hasta que Franklin D. Roosevelt fue reelegido cuatro veces falleciendo en su cuarto periodo. Este antecedente dio nacimiento a la vigésimo segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que estableció el límite a la reelección.

La Constitución de 1870

La Constitución de 1870 instituía en su artículo 90 la reelección pero con un intervalo de dos periodos constitucionales. Cada periodo duraba cuatro años.
“Artículo 90: El Presidente y Vicepresidente  de la Republica duraran en sus empleos el termino de cuatro años, y no pueden ser reelegidos en ningún caso sino con dos periodos de intervalo”

En esta etapa de nuestra historia se desarrolló el primer debate sobre reelección presidencial.

En 1878 fue electo como Presidente Candido Bareiro, quien intempestivamente falleció en 1880, a los dos años de asumir la primera magistratura. Su Vicepresidente renunció, por lo que alguien debió cubrir la doble acefalia. Ese fue el General Bernardino Caballero, quien llegado al término de su Presidencia Provisional, fue propuesto por un grupo de ciudadanos reunidos bajo la denominación de “Club Libertad” para un nuevo periodo.

Aquellos que se opusieron a la reelección  sostuvieron  lo establecido en el artículo 90 que solamente permitía la reelección tras dos periodos intermedios.
Los que estuvieron a favor de la reelección interpretaron la disposición constitucional como para los casos en que un ciudadano haya completado el periodo de 4 años, caso que no se aplicaba a Bernardino Caballero dado que fueron dos años provisorios los que ejerció como Presidente. Esta fue la postura triunfadora y Bernardino Caballero volvió a ser Presidente de la República cuatro años más.

Con respecto a esto se menciona en: http://www.edupratt.com/autores_detalles_exposiciones.php?id=1628 lo siguiente:

“La Constitución Nacional preveía con una interdicción terminante el caso de la Presidencia próxima: ningún presidente puede ser reelecto sino después de dos períodos de intervalo, y por tanto, el general Caballero no podía serlo.
 En previsión de estas dificultades, se consideró necesario unificar los partidarios y cohonestar la violación planteada de la Carta Magna con la reelección de Caballero, mediante una presión aparentemente popular”.

Hago especial referencia al último párrafo ya que me hace acordar de la reciente entrevista televisiva que tuvo como protagonista al ex Presidente Nicanor Duarte Frutos en donde mencionaba que el actual Presidente Horacio Cartes buscaba el clamor popular para su reelección. En fin, continuando, debió pasar mucho tiempo hasta la presidencia de Eusebio Ayala para que de manera importante se plantee la reelección (1936).

Eusebio Ayala, aprovechando el resultado de la Guerra del Chaco, promovió a través de sus adeptos y la prensa, una reforma constitucional que lo habilite para ser reelecto. El resultado fue un golpe de Estado.

Carta Política de 1940 o Constitución de 1940

Esta Carta Política reemplazó a la Constitución de 1870. Establecía un mandato presidencial de cinco años con posibilidad de reelección por un periodo más.

Artículo 47: El Presidente de la República durara cinco años en sus funciones y podrá ser reelecto por un periodo más. Cesa en el poder el mismo día en que expira su periodo, sin que evento alguno que le haya interrumpido pueda ser motivo de que se le complete más tarde. Disfruta de un sueldo pagado por el Tesoro de la Nación inalterable en el periodo de sus funciones, y no puede ejercer, mientras ellas duren, ningún otro empleo ni percibir ningún otro emolumento”.

Si bien esta Carta fue hecha a medida del General Estigarribia, sería otro militar el que aprovecharía su texto; el General Alfredo Stroessner, quien hacia el final del mandato de reelección fue beneficiado para continuar candidatándose debido a que una Convención Constituyente reemplazó la Carta Política por la conocida como Constitución del 67, que habilitaba para dos periodos más al General Stroessner. Así su mandato se extendería hasta 1978 luego del cual ya le fuera vedado constitucionalmente candidatarse a un periodo más.

“Artículo 173: El Presidente de la República será elegido en comicios generales directos que se realizaran por lo menos seis meses antes de expirar el periodo constitucional que estuviere en curso, y solo podrá ser reelecto para un periodo más, consecutivo o alternativo”.

Sin embargo la historia seria otra, una enmienda constitucional en 1977 habilitó la reelección indefinida con las consecuencias hoy conocidas por todos.
La Enmienda del Artículo 173 de la Constitución mencionada, quedo redactada en los siguientes términos:

Art. 173.- "El Presidente de la República será elegido en comicios generales directos que se realizaran por lo menos seis meses antes de expirar el periodo constitucional que estuviere en curso, y podrá ser reelecto". (Dada en el recinto de deliberaciones de la Convención Nacional Constituyente, en la ciudad de Asunción, Capital de la República del Paraguay, a los diez días del mes de marzo del año un mil novecientos setenta y siete).


Constitución de 1992

La Constitución de 1992 es la que nos rige hoy. Sobre la cuestión la misma reza: “De la duración del mandato”, Articulo 229: “El Presidente de la República y el Vicepresidente duran cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso. El Vicepresidente solo podrá ser electo Presidente para el periodo posterior, si hubiese cesado en su cargo seis meses antes de los comicios generales. Quien haya ejercido la presidencia por más de dos meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República”.

Como se puede apreciar la reelección no es ajena a nuestra historia. En dos ocasiones no fue manifiestamente prohibida por lo que en una de ellas  se consideró valido reelegir al primer mandatario por tres veces (Carlos Antonio Lopez), en otra ocasión se le puso como límite o condición dos periodos presidenciales de intermedio (Constitución de 1870), en dos ocasiones se aprobó la reelección inmediata por un periodo más (Carta Política de 1940-Constitución de 1967) y una vez la reelección indefinida (1977). Es la Constitución de 1992 la que pone un límite tajante al establecer “No podrán ser reelectos en ningún caso”.

Otros proyectos constitucionales.

Cecilio Báez.
Ante la Carta Política de 1940 el Prof. Dr. Cecilio Báez presentó un proyecto de Constitución de su autoría que en lo referente a la reelección presidencial sostenía:

“Articulo 99: El Presidente de la Republica dura cinco años en sus funciones sin que evento alguno interior o exterior pueda impedir su cesantía  el mismo día de su periodo legal. El cesante no es tampoco reelegible para el siguiente periodo, ni reemplazable por un pariente consanguíneo hasta el cuarto grado civil ni por un hijastro ni entenado”.

J. Natalicio González.

Un proyecto interesante y original fue el de Natalicio González, que sobre el tema proponía en su Capítulo IV, EL PODER EJECUTIVO, PUNTO II: “El Presidente durará en sus funciones seis años, no siendo reelegible hasta haber transcurrido seis años, contados desde el término legal de su mandato”

.Juan Ramón Chaves y Ezequiel González Alsina

En el año 1962 los Doctores Juan R. Chaves y Ezequiel González Alsina, presentaron su proyecto ante la comisión pertinente creada AD HOC por la A.N.R.  para propuestas de reforma constitucional. Esta decía: “Articulo 127: El Presidente y Vicepresidente de la República duraran cinco años en el ejercicio de sus funciones, y no podrán ser reelegidos, en ningún caso, sino con dos periodos de intervalo”

Proyectos  presentados por los Partidos Políticos para la Constituyente de 1967.

Asociación Nacional Republicana.
En su Capítulo VI del Poder Ejecutivo, Composición, Elección, y Duración, Articulo 154 propone: “Cada periodo presidencial durara cinco años a computarse desde el 15 de agosto de 1968. El presidente de la Republica cesará el mismo día que expira el periodo para el cual fue elegido, sin que evento alguno prorrogue su mandato y podrá ser reelecto para un segundo periodo”.

La Convención Nacional Constituyente utilizo este proyecto como texto base para el debate y las deliberaciones. Sus autores fueron .Juan Ramón Chaves y Ezequiel González Alsina.

Partido Liberal.
En su artículo 159, el proyecto del Partido Liberal sostenía: “El Presidente y Vicepresidente de la Republica cesan en sus cargos el mismo día que expire su mandato, sin que evento alguno pueda ser motivo para prorrogarlos o completarlos. Ninguna persona que haya desempeñado por cualquier tiempo o circunstancia la presidencia de la Republica, podrá ser electo o reelecto para dicho cargo. Ni para el de Vicepresidente, sino con un periodo de intervalo”.

Partido Liberal Radical.
Este proyecto establece en su artículo 173 lo siguiente: “El Presidente de la República dura cinco años en sus funciones, sin que se le pueda computar ninguna interrupción a objeto de prolongar la duración de su mandato, y no puede ser reelecto hasta transcurridos dos periodos completos desde su cese definitivo en el ejercicio del cargo, aun cuando no lo haya tenido sino a título provisional”.

Partido Revolucionario Febrerista.
El proyecto del Partido Febrerista en su artículo 135 plantea: “El Presidente de la República no podrá ser reelecto para ejercer la presidencia, ni ejercer la Vicepresidencia, sino diez años después de haber cesado en su cargo. El Vicepresidente o el ciudadano que haya desempeñado la Presidencia por vacancia definitiva, durante dos años o más, no podrá ser electo Presidente sino después que haya transcurrido el mismo plazo de diez años”.

Leandro Prieto Ruiz


Bibliografía.
Documentos Fundamentales del Pueblo Paraguayo, Editorial Cuadernos Republicanos, Dr. Leandro Prieto Yegros, año 1987.
Los Presidentes del Paraguay, Crónica Política 1844-1954, Biblioteca de Estudios Paraguayos - Centro de Estudios Sociológicos, Raúl Amaral, año 1994.

Las Constituciones del Paraguay, Ediciones Cultura Hispánica, Luis Mariñas Otero, año 1978.

martes, 16 de junio de 2015

Alexis de Tocqueville: La democracia en América (1835 y 1840).

 La democracia en América de Alexis de Tocqueville en palabras de Christiane Zschirnt


"Tocqueville sorprende por la clarividencia con la que aprehendió los mecanismos de una sociedad democrática, tras solo diez meses de residencia en E.E.U.U. El autor analiza  el gobierno más moderno y potencialmente mas exitoso del mundo, pero también pone de manifiesto los puntos neurálgicos de la democracia de masas. Muchas de sus observaciones mantienen su vigencia: ¿Cuál es el papel real de los ciudadanos en una democracia? ¿Cuánta libertad otorga la opinión de la mayoría  al individuo en una sociedad de masas? ¿Qué desviaciones son admisibles en una sociedad de masas en la que las diferencias se igualan?

Uno de los puntos débiles de la democracia de masas es, de acuerdo con Tocqueville, que ésta contiene dentro de si  los presupuestos para crear una sociedad apolítica. Si todos son iguales y el dinero es el único medio de diferenciación personal, es fácil que el interés principal de los ciudadanos se dirija a asegurar su posición social mediante la propiedad. De esta manera, los ciudadanos dedicaran su atención solo a la esfera de lo privado, descuidando la política, que es confiada a los lideres. Esta retirada latente de los ciudadanos de la vida pública origina, en opinión de Tocqueville, el riesgo de crear un despotismo democrático, en el que el gobierno tutela al pueblo. Mientras que la mayoría de sus contemporáneos temían el sistema democrático, porque creían que allanaba el camino a la rebelión de las masas y, con ello, a la revolución, Tocqueville demostró que era mucho más probable que sucediera todo lo contrario. El peligro no reside en que los ciudadanos de una democracia se conviertan en una turba que pretende mejorar la sociedad utilizando métodos violentos, sino en que se generalice la apatía política.

Tocqueville opina que la mayor amenaza para la democracia radica en que la igualdad socave la libertad. Es decir, la posibilidad de que la opinión de los particulares y de los que piensan diferente sea victima de la presión de la conformidad. Tocqueville hablaba de la "tiranía de la mayoría" y consideraba que los Estados Unidos eran la nación cuyos ciudadanos gozaban de menor independencia intelectual. La tiranía de la mayoría pone en peligro la democracia, porque amenaza uno de sus presupuestos políticos básicos: la conciencia de la libertad individual. El que permanezca dentro de los márgenes permitidos por la opinión  mayoritaria puede actuar con libertad. Sin embargo, el que se parte de ellos, si bien no ha de temer una represión estatal, si se enfrenta a la presión moral del despotismo de la mayoría. Aunque no acabe en prisión, se sitúa fuera de la sociedad.

El tema de la libertad del individuo fue tratado pocos años después por el ingles John Stuart Mill, que escribió un alegato On Liberty, (Sobre la libertad, 1859) acerca del derecho a la diferencia (a pensar de manera distinta y a la excentricidad) de los particulares en la sociedad de masas moderna.

Tocqueville consideraba que el poder ilimitado de la mayoría era especialmente peligroso cuando iba unido a la mediocridad. Había observado  que la democracia abría las puertas a los talentos más corrientes. Con este sistema, hombres ambiciosos, aunque no especialmente inteligentes, tienen la oportunidad de conectar con las masas mediante lemas electorales sencillos. Por el contrario, personalidades extraordinarias no tienen, por lo general,  posibilidades de ser elegidas, porque la gran mayoría ni siquiera los entiende. El déficit de personas especialmente dotadas en las filas de la dirección  política conlleva un riesgo enorme: permite la acción de demagogos y oradores carismáticos que pueden alcanzar el favor del pueblo  con meras promesas.

El autor, que, por cierto, también predijo que Estados Unidos y Rusia serian las potencias del futuro, consideraba que la democracia no era la mejor forma de gobierno, pero sí la única posible. Aunque no creía que la democracia fuera perfecta, seguía pensando que, con todos sus defectos, era la mejor de las posibilidades." (Texto extraído de: Libros. Todo lo que hay que leer, de  Christiane Zschirnt)

jueves, 11 de septiembre de 2014

ANTECEDENTES DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO COLORADO



                         ANTECEDENTES DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO COLORADO


El General Caballero tenía grandes intuiciones. Captaba perfectamente, por ejemplo, la dialéctica entre nacionalismo y liberalismo, no como un asunto superficial, sino cabalmente. El nacionalismo siempre pugno por la preservación de lo autóctono, la identidad nacional; el liberalismo, en cambio, buscaba eliminar  nuestros caracteres nacionales, a favor de una supuesta globalización de relaciones humanas. Para el nacionalismo, la consigna era penetrar en el pensamiento de Francia y los López, para enarbolar al ser nacional; para el liberalismo la cuestión giraba entorno a Adams Smith y la escuela manchesteriana. Lógicamente, ambas posiciones eran contrarias. Y como era necesario enfrentar al liberalismo, nada mejor que promover la fundación de un gran partido nacionalista y popular, que por encima del tiempo y de los acontecimientos, asumiera en plenitud la defensa de la tradición nacional. Tales son los antecedentes ideológicos, éticos y sociológicos, que presidieron la fundación de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) el 25 de agosto de 1887.
No debemos olvidar que durante el gobierno  del Dr. Francia, se registra una gran conspiración interna, orientada a derrumbar los cimientos de la independencia nacional y entregar el país a Buenos Aires, a fin de restaurar el antiguo Virreinato del Río de la Plata. Frente a tamaña pretensión, el Dr. Francia uso un rigor legítimo, en cumplimiento del mandato de los grandes Congresos de los años 1811, 1813, que encomendaban a los primeros gobiernos patriotas, la preservación de la independencia y soberanía del Paraguay.
También hay que mencionar que bajo la presidencia  de don Carlos A. López, se creo en Buenos Aires una  denominada “Asociación Paraguaya”, integrada por algunos que renegaron a su patria, proponiendo una guerra de conquista, para incorporar al Paraguay a la Confederación  Argentina, pretensión que el pueblo de la Republica  califico de traición a la patria.
Y también es imprescindible mencionar la formación de la “Legión Paraguaya”, en víspera de la guerra de la triple alianza, para luchar militarmente en dicha contienda, contra el gobierno del Mcal López. Estos tres antecedentes  explican  perfectamente lo que ocurría en el campo militar, político e ideológico, en un enfrentamiento total con el nacionalismo, hecho que a ningún paraguayo podía pasar desapercibido.
El liberalismo se equivoco muy grandemente, cuando pensó que con la destrucción del Paraguay, como resultado de la guerra de 1864- 1870, el nacionalismo había sido extirpado  del sentimiento paraguayo. Para desmentirlo, alli estaba el Gral. Bernardino Caballero, a la cabeza de un gran movimiento de opinión nacionalista, dispuesto a seguir combatiendo al liberalismo en el terreno de las luchas  electorales.
Aquel cometido, que no pudo ser planteado todavía bajo las presidencias de Juan B. Gill y de Cándido Barreiro, en parte porque las condiciones objetivas no estaban maduras, y en parte también porque se aguardaba a una gran personalidad (como la del Gral. Caballero) para asumir el liderazgo, recién en 1887 pudo concretarse aquel noble propósito nacional. Además, al iniciarse en 1880 la primera reconstrucción nacional, bajo la presidencia del propio Caballero, la situación se despejo lo suficiente, como para abrir paso a fundación de un gran partido requerido por las circunstancias históricas en consecuencia, cuando en 1886 el Gral. Caballero entrega el mando a su sucesor, el Gral. Escobar, el Centauro de Ybicui intuyó acertadamente que la hora de fundar una gran entidad política nacionalista, había finalmente llegado.
Con esto también queda demostrado que en la fundación del partido colorado el 25 de agosto de 1887, no hubo nada improvisado; por el contrario, se crearon primeramente las condiciones objetivas propicias, para abordar después con pleno éxito, la concreción histórica de una gran fuerza política nacionalista, para enfrentar así a la corriente liberal. Basta una lectura del texto del manifiesto fundacional, firmado por el Gral. Caballero, para verificar detenidamente todo lo mencionado. Aquel proceso, visto hoy a través de la distancia y del tiempo, se asemeja a una obra de arte, cuidadosamente elaborada.
La realidad se encargo de sancionar con fuerza irrebatible la condición de partido político mayoritario que exhibió el coloradismo, desde su nacimiento mismo. Todas las veces que el pueblo fue convocado a elecciones, la respuesta fue categórica; los candidatos colorados triunfaron por amplio margen de sufragios; hecho que permitió que la reconstrucción nacional se fuera consolidando en los años siguientes y que el Gral. Caballero presidiera la agrupación en forma continuada, inspirando a los gobiernos sucesivos- hasta la traición del año 1904- las medidas exigidas para solucionar los problemas nacionales.
 
                                                                                                                                LEANDRO PRIETO RUIZ

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Contrato Social de Rousseau en América Latina




   Uno de los filósofos políticos que mayor influencia ejercieron en el pleno de las ideas fue Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), a través del famoso “Contrato Social”, fuente de inspiración del republicanismo democrático, que algunos autores consideran extremado, tanto en sus concepciones, como en sus consecuencias. Porque el “Contrato Social” proclama enfáticamente, por primera vez, la soberanía del pueblo, como base natural de la sociedad. La Revolución Francesa tomo este libro como elemento constituido de sus principios y utilizo hasta su nomenclatura política. Se ha dicho que este libro peca de incompleto y utópico; pero no puede negarse que su autor busco en el, no la destrucción social, sino una reconstitución mas sólida de los elementos sociales.
     Dio en sus páginas la noción de los derechos del hombre como emanación necesaria de nuestra propia naturaleza, obligándonos a que aceptemos la imposición suprema de nuestros deberes, considerados como carga natural de nuestros derechos. Por primera vez vio la humanidad que la política no es una serie arbitraria de convencionalismos, sino el consorcio ineludible de la ciencia formada por el sentimiento profundo de la virtud. En este sentido puede afirmarse que la influencia de las obras de Rousseau fue verdaderamente decisiva.
     Como escritor, Rousseau se coloco en primera línea por la armonía, la brillantez y muy a menudo por la majestad del estilo y la seducción de la elocuencia. Comprendió la naturaleza, supo pintarla, desarrollo su sentimiento y presto grandes servicios al pensamiento político de la humanidad. Hasta sus más encarnizados enemigos se han visto obligados a reconocer que es uno de los más grandes escritores políticos de todos los tiempos.
     En los tiempos modernos, la democracia, el republicanismo y el principio de la soberanía popular constituyen factores inseparables de este sistema de gobierno. Si la democracia esta fundada en la trilogía libertad, igualdad, fraternidad, su relación con el pensamiento filosófico es evidente. Desde el siglo XVIII no ha dejado de ser proclamado el principio de la libertad en una u otra forma por los filósofos.
Y es específicamente la filosofía republicana y democrática la que proclame la inviolabilidad de la personalidad humana, cualquiera sea la raza, el color o la opinión. Contra todas las diferencias, el republicano halla una naturaleza humana idéntica en todos y funda sobre esta la identidad la igualdad de derechos. Exalta la sociabilidad, esa fraternidad de las simpatías y de los intereses; sostiene en el corazón de los hombres la idea del derecho; ataca las distinciones injustas, los privilegios odiosos, y en una palabra, empleando sus únicas armas, el razonamiento y la verdad, conduce hacia la libertad y la igualdad a la comunidad entera.
     La democracia en el orden social conduce a la democracia en el orden político, porque la participación de las masas en el goce de las libertades produce como consecuencia natural una participación en el poder.
La representación popular es, en el republicanismo, una necesidad imprescindible. Esta organización no contiene en si, inconvenientes que no puedan ser corregidos. El carácter temporal del mandato permite establecer la conformidad entre el poderdante y el mandatario. El voto se halla garantizado. Lo importante lo necesario, es que la elección, la deliberación y la emisión del voto se verifiquen con libertad y sin fraude.
     También es preciso que si gobierna la mayoría, las minorías no se vean ahogadas bajo el peso del número. Tampoco se debe aplastar las organizaciones intermedias. Es preciso, pues, un  sistema de garantías, y como base de este sistema, el reconocimiento de derechos superiores a las condiciones humanas, derechos sin los cuales, la sociedad parece y no erige sino un poder arbitrario. Estos excesos son perfectamente evitables en la republica democrática, mediante la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades para todos. Un excelente publicista democrático, John Stuart Mill, de acuerdo con Alexis de Tocqueville, ha llamado la atención acerca de conciliar la acción de la mayoría y las minorías, llegando a esta definición: La democracia es el gobierno de la mayoría, con el debido respeto de las minorías.
     Cuando Juan Jacobo Rousseau en su famoso “Contrato Social” menciona la necesidad de las colectividades humanas se rijan por un conjunto de principios que regulen la convivencia civilizada, sus críticos arguyeron que dicho “pacto social”  carecía de precedentes históricos, y que, en consecuencia, era una mera teoría del ilustre ginebrino.
      Pero la previsión de Rousseau tuvo su efectivo cumplimiento histórico en la Constitución de los Estados Unidos de América, promulgada años después del triunfo de la revolución de la independencia. Vale decir, lo que en Rousseau fue un anticipo hipotético, se convirtió en realidad, cuando Estados Unidos sancionó su Constitución, la cual, con algunas enmiendas introducidas en el texto original, tiene efectiva vigencia hasta nuestros días y es algo así como el “Arca Sagrada” de la que habla la Biblia, para el pueblo norteamericano. En lo fundamental, es la consagración de la forma republicana de gobierno. Y a partir de este aserto, da origen al republicanismo que tanto influyó en el diseño institucional de la America Latina.

Leandro Prieto Ruiz

lunes, 1 de septiembre de 2014

Paraguay. Desde una democracia electoralista a una profundización del sistema democrático ciudadano.



Paraguay. Desde una democracia electoralista a una profundización del sistema democrático ciudadano.

Introducción



            El estudio de los fenómenos sociales y políticos, a veces entendidos como hechos irreproducibles, suelen tener su mediana o basta explicación a través de las Ciencias Sociales o Políticas, por medio de la implementación de una metodología que los vuelven a veces más y otras veces menos inteligibles ante espectadores de diversa índole. Esta metodología permite en su expresión última determinar factores disímiles o comunes ante la sucesión de cada fenómeno.

            Ahora bien, este trabajo tímidamente pretende enunciar hechos históricos y estadísticos que se aproximen a elementos para una futura investigación, no sin dejar en claro, que cualquier esbozo de la historia, y la historia misma, son sucesos que de una u otra manera influyen en su estadio posterior, no siempre de manera homogénea lo cual es digno de estudio, sino también de su manera heterogénea que es lo más llamativo al análisis en cuanto conceptos como clivajes de Lipset y Rokkan o a otras ideas como “coyuntura política” de Collier y Collier extraídos del articulo sobre “Crisis y Política en America” del Profesor Doctor Manuel Alcantara Saez.

            La historia, a efectos de este trabajo, la podemos definir como la suma de hechos o sucesos individuales, que ocurrieron, ocurren y que entrelazados determinarán, hasta cierto punto, lo que ha de ocurrir, o, en lo mínimo, la comprensión de los acontecimientos. Así también la podríamos caracterizar como la vitrina de las ciencias sociales. Es decir, la sociología, la antropología, la economía, las ciencias políticas, la filosofía, el derecho entre otras ramas, la tienen como principal punto de referencia o de partida para sus respectivos desarrollos.

            Por lo tanto, ningún análisis de la historia realizado desde la perspectiva que fuere será valedero si es que no se la analiza en su conjunto. Como suele decir el Dr. Leandro Prieto Yegros: “a la historia no se la puede cortar en pedazos como si fuera una torta o un queso”.

            Sin embargo, así también, adhiriéndonos al principio de que lo que no se puede medir no existe y que escudriñar en un pasado con pocos antecedentes validos para la ciencia, lo mejor sería desarrollar un esbozo histórico con hechos aceptados en lo académico a modo de introducción y luego, seleccionar un periodo, recavar datos y sustentarlos con las nuevas tendencias o mediciones.

            La democracia cumplió 25 años en Paraguay. Su asentamiento no estuvo exento de problemas y obstáculos, su desarrollo, si bien progresivo, suele tener sus defectos o vacíos y, como otros procesos en la región, ha tenido sus particularidades.

            Así, y al decir del Profesor Manuel Alcantara, “por defecto” acaecieron dos transiciones: una fue la transición política, la democracia, que trajo consigo las huellas de los regimenes, no democráticos en cada caso, tales como unas Fuerzas Armadas autónomas y presentes en el ámbito político (caso Lino Oviedo en Paraguay por ej.), partidos defectuosos, con fragmentaciones, enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Legislativo, casi nula renovación de las elites entre otros síntomas peligrosos que revelaban que las transiciones de la región adolecían del síndrome de – democracias sin demócratas - , lo que no se tradujo en obstáculos para que en momentos de prueba, donde la democracia en otros tiempos hubiera sido victima, se resolvieran a través de mecanismos, en mayor o menor, medida democráticos. La otra transición fue la económica, que no se dio en todos los casos paralelamente ya que las incipientes democracias, según su caso, mantuvieron la estructura económica anterior (estados agigantados e intervencionistas, nacionalismo económico, reformismo distributivo, entre otros) lo que también tuvo su punto de quiebre dando un golpe de timón a los estados hacia una economía mas abierta, una economía de mercado.

Contexto histórico previo a la instauración de la democracia.

            “Las primeras experiencias autoritarias unipersonales del siglo XIX  - las del Dr. Gaspar Rodríguez de Francia y de Don Carlos Antonio López que se  prolongaron por alrededor de 50 años, y la relativamente breve, aunque trágica, del hijo de este último, el Mcal. Francisco Solano López, fueron las que desarrollaron el contrapunto desarrollado por la Constitución de 1870 para darle comienzo al intento modernizador de una razonable y sana convivencia política en el Paraguay.

            Pero la debilidad de la autoridad presidencial y su conjunción con otros factores agregados contribuyó, durante la vigencia oficial de esa Constitución, al desarrollo de repetidos golpes político – militares que a la vez de desplazar a Presidentes constitucionalmente elegidos, dio lugar a la creación de hecho de una nueva y no precisamente constitucional categoría, la de los llamados Presidentes de facto. Obviamente la consecuencia directa e inmediata fue la consiguiente inestabilidad política general.

            Fue esto lo que llevó a la adopción de la siguiente Carta Constitucional de 1940 mediante el curioso procedimiento de un Decreto presidencial primero y su confirmación vía plebiscito aprobatorio después. Dicha carta fue redactada con la intención de posibilitar el desarrollo de presidencias constitucionales más firmes, gracias a que, aparte del singular procedimiento utilizado a ese efecto, el mismo texto constitucional le agregó a las facultades presidenciales normales, facultades de autoridad más bien dictatoriales que presidencial – republicanas, posiblemente con la intención de favorecer su estabilidad futura.

            Sin embargo, esto a su vez y a su manera, favoreció también el inicio y desarrollo de otro indebido y poderoso proceso económico – político de corrupción que afectó profundamente a la practica político – social en la sociedad paraguaya. Este nuevo proceso, aunque supo también entre los años 1947 y 1954 de la ya clásica inestabilidad presidencial, se caracterizó posteriormente por lo que podría llamarse un exceso de estabilidad sustentado en la capacidad autoritaria de una singular autoridad presidencial, la del Gral. Alfredo Stroessner, quien a la vez  lideraba las Fuerzas Armadas y el Partido Colorado”. (Revista Critica Año XVII,  N° 23 de Abril del 2007).

            El 2 y 3 de febrero se llevó a cabo el golpe de Estado que inició el proceso de transición democrático. Los autores fueron los  otrora aliados del Gral. Alfredo Stroessner.


Hechos históricos durante la transición.

            Tras el golpe de Estado del 2 y 3 de febrero de 1989 asumió el gobierno provisional el Gral. Andrés Rodríguez quien fuera  el segundo hombre fuerte del país después de su consuegro el Gral. Alfredo Stroessner. Como ya habíamos mencionado, los autores fueron los mismos que fueran aliados del derrocado General.

            Esto configuraba lo claramente explicado por el Profesor Manuel Alcántara en -  Crisis y política en Latinoamérica -: “las luces de la transición, representadas por la oleada uniforme del régimen democrático, acarreaba sombras significativas en la política. Se trataba de regimenes democráticos asentados, en la mayoría de los casos, por defecto. El fracaso y el agotamiento de las situaciones anteriores eran las que habían definido las nuevas condiciones. El síndrome – de las democracias sin demócratas – se acentuaba más en aquellos casos de antecedentes sultanistas. Si la democracia era un ritual rutinizado de procedimientos, había que abrir un largo compás de espera en el tiempo para que éstos operasen y, mientras tanto, el ordinario funcionamiento de la política, tanto en lo tocante a los integrantes del régimen político como a las acciones de gobierno, podía acarrear peligros”.

            Contrario a lo que se creía el Gral. Rodríguez a menos de tres meses después del golpe, convocaba a elecciones generales pluralistas el 1 de mayo de 1989, En estas, con participación de todos los partidos, ya legalizados, el Partido Colorado, que lo postuló como candidato, ganó por el 74% de los votos, después de 35 años de elecciones de la época de Stroessner, quien obtenía regularmente más del 95% de los votos.

            De su gobierno lo más resaltante es que el  20 de junio de 1992 comenzó la Asamblea que finalmente promulgó una nueva Constitución, que reemplazaba la del 15 de agosto de 1967, diseñada por Stroessner. Rodríguez siguió atentamente el desarrollo de la misma, y en muchas ocasiones, contra los propios delegados de su partido, presionó por artículos especialmente democráticos.

            La democracia daba pasos firmes pero no sin peligros. En las elecciones internas de la ANR (Partido de gobierno) se desconocería la victoria de la Dupla Argaña-Ibañez. Al final de las votaciones los resultados fueron Argaña – Ibañez 213.482 votos y en segundo lugar Wasmosy – Seifart (Dupla apoyada por el Presidente Andrés Rodríguez) con 186.166 votos. De esta manera, y tras una enorme crisis interna partidaria, la chapa presidencial en representación de la A.N.R. fue la de los oficialistas que habían obtenido el segundo lugar. Años después el senador Juan Carlos Galaverna confesaría haber violado la Constitución y fraguado dichas internas a favor de los ya mencionados.

            En ese contexto emergía la figura de otro militar, encuadrado entre los actores principales del golpe de febrero de 1989, el Gral. Lino Oviedo, quien tuvo amplia participación en lo acontecido en las internas coloradas también a favor a la chapa oficialista.

            Las elecciones generales dieron los siguientes resultados: Wasmosy – Seifart (A.N.R.) 39 %, Laino – Benítez Florentín 32% y un nuevo actor político, y primera experiencia de fragmentación del voto, el Partido Encuentro Nacional 23%. Las elecciones tuvieron un 69% de participación y la oposición copó las cámaras del Congreso. Éste último partido recién volvería a tener una presencia significativa en el parlamento recién en las elecciones del 2013. Lo que denota un partido hecho a confección del candidato, lo que vendría sucediendo con otras fuerzas políticas.

Un alto costó debió pagar el Presidente Wasmosy por la participación del Gral. Lino Oviedo en su nominación como candidato de la A.N.R.. Tras varias diferencias en  abril de 1996 en aquel entonces Presidente de la Republica Juan Carlos Wasmosy  decidió pasarlo a retiro al Gral. Oviedo quien desacató las órdenes del propio Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas (Presidente de la República), e intentó un nuevo Golpe de Estado  generando así una crisis de grandes proporciones. Todo esto originado por su permanente incursión en política vestido de uniforme militar lo que en plena transición democrática se veía con malos ojos por muchos sectores sociales políticos y militares.

Estuvo detenido, aunque logró salir y postularse en las internas del Partido Colorado como precandidato a la Presidencia de la República triunfando con su dupla a Vice Presidente Raúl Cubas Grau.

La férrea oposición política, junto con criterios técnico-jurídicos impidieron que representase al Partido Colorado en las elecciones de 1998, al ser nuevamente detenido, quedando como candidato el que fuera electo como su Vicepresidente Raúl Cubas Grau y en lugar de éste, para la Vice Presidencia, el que salió segundo en las internas partidarias, Luis María Argaña.

Tras la victoria de la dupla supra mencionada, una de las primeras medidas del Presidente (hombre adepto al General Oviedo) fue conmutar la pena al General Oviedo. Lo que no resultó clara debido a la inconstitucionalidad resuelta por la Corte Suprema de Justicia ante la medida adoptada por el ejecutivo.

En marzo de 1999 ocurrió el magnicidio del Vicepresidente de la Republica, que sumado a otros sucesos llevaron a la renuncia del Presidente Cubas Grau (Llamado Marzo Paraguayo). El General Oviedo tendría sucesivamente  una vida de prófugo, luego asilado político hasta su retorno al país en el año 2004. Cumplió en parte su condena y resolvió sus problemas ante la justicia para candidatarse en las elecciones presidenciales del 2008.

Cabe aclarar que el General Lino Cesar Oviedo fue fundador de la UNACE (Unión Nacional de Colorados Éticos) como movimiento interno del Partido Colorado que tras los sucesos anteriormente mencionados y como consecuencia de ellos se desprendió de las filas coloradas constituyéndose en el Partido UNACE (Unión Nacional de Ciudadanos Éticos).

            Ahora bien, utilizando el Latinobarometro con su enfoque y metodología correspondiente sobre este periodo (del conflicto entre Lino Oviedo y Wasmosy año 96 al 98)  oscilaría de la siguiente manera  el apoyo a la democracia.


Latinobarometro – Informe 2013.

Paraguay - año
95
96
97
98
99
00
01
02
03
04
05
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09
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13
La democracia es preferible

52

59

45

51

 -

45

35

41

39

39


32

41

33

53

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49

54

 -

50
Gobierno autoritario
20
26
42
36
 -
41
43
37
43
39
44
30
36
29
29
33
25
 -
32
Da lo mismo
18
13
10
11
 -
13
19
20
17
19
19
24
23
16
24
14
17
 -
17
Ns/Nr
10
2
3
2
 -
0
4
1
1
3
4
5
8
2
2
6
4
 -
2

            Puede notarse como en el año directamente anterior a las elecciones en que el Gral. Lino Oviedo estaba protagonizando la escena política como uno de los principales actores en busca de la silla presidencial y el entramado de sucesos que generaban un ambiente de inestabilidad junto con las consecuencias de la crisis financiera (quiebra de importantes Bancos con un numero importante de ahorristas afectados) el apoyo a la democracia decreció y aumentó el apoyo al autoritarismo. Determinar las causas de esto con los datos proveídos seria irresponsable pero no así, suponer que este ambiente fue propicio para que un Gral. de “mano dura”, con promesas de progreso y distribución equitativa de la riqueza, avalado por una permanente campaña con el uso de los bienes públicos para la realización de obras en zonas de pobreza (anterior a su pase a retiro y una de las causas de ello), pueda con un discurso acorde a su perfil y la situación del momento obtener un importante apoyo del electorado que luego llevaría al Palacio de López a su candidato Raúl Cubas G. Lo que pasó después ya lo hemos dicho.

            Ante la crisis desatada por el Marzo Paraguayo, donde el critico contexto socio-político amenazaba la paz de un país con una democracia en transición por lo tanto permeable a cualquier tipo de quiebre institucional, según informe del CIRD (Centro de Información y Recursos para el Desarrollo): “Una de las características más graves de la crisis institucional por la que  atraviesa el país, es el profundo descrédito de la gente en sus instituciones. Esta percepción que demuestra los estudios de cultura política de Seligson, se agravó con los hechos de marzo de 1999, que se iniciaron con la muerte del Vicepresidente Luis María Argaña y que culminara con la renuncia del presidente Cubas Grau y la asunción de Luis González Macchi.” (http://www.cird.org.py/institucional/documentos/Criterios_1.pdf. Página 16), había que encontrar la manera de reencausar el proceso de transición democrática y el actor principal para este suceso fue la Corte Suprema de Justicia, por medio de un proceso, objeto de muchas criticas por personas autorizadas, resolvió confirmar al presidente.

En un trabajo de Elena Martínez-Barahona y Amelia Brenes Barahona se menciona la teoría del balance táctico (Tactical balancing) desarrollada por Kapiszewski en el año 1999 coincidentemente año de los sucesos que analizamos. “Lo determinante para esta autora- dicen las autoras primero mencionadas- es que no hay un único factor que explique las decisiones de las Cortes (al menos en casos políticamente controvertidos) sino que tales decisiones consisten en un conjunto de comportamientos motivados por distintos factores y valores que las Cortes consideran y ‘balancean’ en diferentes formas sobre casos, contextos y tiempo.” (Cortes supremas y candidaturas presidenciales en Centroamérica. Revista de Estudios Políticos (nueva época) Num 158, Madrid, octubre-diciembre (2012) pág 168)

El costo de esto fue la instauración de un Gobierno (Ejecutivo) débil, quizá a causa o en parte de su falta de legitimidad. Fue una era de escándalos de corrupción (en algunos casos de parientes cercanos), manejos desprolijos en la administración central que casi llevaron al Estado paraguayo al default, hubo un crecimiento voluminoso del índice de violencia apareciendo nuevas formas como el secuestro extorsivo. El Presidente González Macchi sobrellevó un juicio político del cual salió airoso, pero fue la ciudadanía quien tuvo que cargar con un Presidente que no eligió.

Los índices de apoyo a la democracia seguían bajos y los del autoritarismo tenían un alto grado. (Ver cuadro Latinobarometro, periodo 2003-2008). Esto se refleja en el discurso del candidato ganador del año 2003, Nicanor Duarte Frutos, quien, a modo de ejemplo, prefería hacerse llamar el Tendotá, término en el idioma guarani que denota “el jefe” pero en mayor intensidad al termino “mburuvicha” utilizado para llamar a la residencia presidencial “mburuvicha roga”; casa del jefe.

Bajo este gobierno, se impulsó el Juicio Político a los Ministros de la Corte Suprema de Justicia de los que cinco serían destituidos de sus cargos. El Presidente González Macchi enfrentó procesos judiciales por enriquecimiento ilícito y corrupción. Los primeros dos años y meses fueron desde el punto de vista de la gobernabilidad y en comparación al anterior muy buenos hasta que Nicanor Duarte se vio tentado ante la corriente del Socialismo del Siglo 21 y su gobierno fue deteriorándose, debido a diversos factores, al punto que la candidata oficialista, bajo su dirección, perdió las elecciones después de 60 años de gobierno colorado.

La alternancia llegó al Paraguay. Sus efectos para la democracia podrían decirse que fueron saludables. El mayor índice de apoyo a la democracia desde que empezaron las mediciones del Latinobarometro se reflejan en ese año.

Este periodo se encuentra en mejor detalle en el trabajo del Profesor Juan Mario Solis Delgadillo y Sarah Patricia Cerna Villagra, - “De la llanura al palacio: la reinstauración de la pax colorada en Paraguay” – publicado en – “Procesos político y electorales en Americalatina” –, capitulo14, Eudeba, Universidad de Buenos Aires, año 2013.  Lo más resaltante de este periodo, desde nuestro enfoque, es el juicio político al Presidente Fernando Lugo que fue reemplazado por el vicepresidente Franco, del partido liberal, con quien llegó al Palacio de López en el 2008.

Paraguay y la democracia hoy.

            El Mundo.es publicaba en su web el 04-11.2013 bajo el titulo: “Paraguay, el país que más apoya el autoritarismo”.
            El pico máximo alcanzado fue en 2005 cuando el 44% de la población se mostraba favorable a este tipo de gobierno.
            Dentro de los muchos ítems que abarca el informe Latinobarómetro 2013 presentado en las últimas horas, hay uno que destaca sobremanera el comportamiento y pensamiento de los paraguayos, y que los ubica al tope de países de la región en cuanto a preferencias por regímenes autoritarios.
            Según los datos aportados por el informe que diera a conocer la agencia pública IP, Paraguay es el país de la región con la mayor cantidad de personas que prefieren el régimen autoritario en lugar de uno democrático, con un promedio de 34% en el período 1995-2013.
            Para un país que debió convivir con décadas de dictadura militar stronista, cuesta sobremanera entender el motivo de tan alto guarismo. Y se agrega que Paraguay aumentó del 20% en 1995 al 32% en 2013 la porción de población que prefiere un régimen de gobierno autoritario en el país. El pico máximo alcanzado fue en 2005 cuando el 44% de la población se mostraba favorable a este tipo de gobierno.
            Paraguay es un territorio que ha estado signado, históricamente, por los altibajos democráticos. Décadas de Stroessner en el gobierno, pautaron una de las dictaduras más extensas del continente. Luego, ya en gobierno democrático, se sucedieron hechos como la caída de Fernando Lugo a través de un juicio tan breve como sorpresivo, y la asunción de Federico Franco.
            Después de esos sucesos de 2012, llega el actual mandatario Cartes a la presidencia, desde 2013. El informe de Latinobarómetro agrega que Paraguay sigue teniendo uno de los niveles más bajos de apoyo a la democracia en 2013. Repasando los últimos años, en el año 2005 el respaldo a la democracia era del 32%, y trepó al 33% en 2007. El impacto más positivo se dio en 2008 cuando el apoyo a la forma democrática de alternancia en el poder era del 53%.
            La alternancia en Paraguay fue corta y efímera políticamente, porque en 2013 nuevamente vuelve el partido Colorado, pero el efecto sobre la democracia permanece ya que hoy el apoyo a la democracia alcanza el 50%", señala el informe. Estos guarismos sitúan a Paraguay en escalones por debajo de otras naciones también vinculadas con las dictaduras militares en épocas contemporáneas, el caso de Chile”. (http://www.elmundo.es/accesible/america/2013/11/04/noticias/1383589391.html).
            Otro resumen, de elaboración propia siempre con el mismo medidor y en forma comparativa en la región quedaría así:

            Paraguay vive un momento de crecimiento económico importante, ahora bien, en contrapartida hay que tener en cuenta que el progreso mal administrado suele generar nuevas desigualdades o sentimientos de injusticia con respecto a la distribución de la riqueza. Tal es así que según el Latinobarometro, de entre 18 países analizados de la región, Paraguay esta número 16 en cuanto a LA IMAGEN DE PROGRESO DE SU PAIS, número 14 en BUENA SITUACIÓN ECONOMICA y 10 en MALA SITUACIÓN ECONOMICA, 14 en SATISFACCIÓN CON LA VIDA, 16 en APROBACIÓN DEL GOBIERNO, 14 en SATISFACCIÓN CON LA ECONOMIA, en Paraguay y Costa Rica son los únicos países donde disminuye la percepción de UNA JUSTA  DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA y conforma junto con Chile, Nicaragua, Perú, Panamá los 5 países que más han crecido pero que están insatisfechos con la distribución del crecimiento. Un 35% se ha quedado sin dinero para COMPRAR COMIDA. Esta 10 en el INGRESO SUBJETIVO (Le alcanza para cubrir sus necesidades) y 9 en NO LE ALCANZA PARA CUBRIR SUS NECESIDADES. ESTA 2 en  considerar que el mayor problema son los PROBLEMAS ECONOMICOS, siendo el DESEMPLEO el principal flagelo, seguido por la DELINCUENCIA E INSEGURIDAD.

            Sin embargo se da una tercera ola de respuestas, esta vez optimistas; Paraguay es uno de los principales países que cree que el gobierno puede solucionar los problemas que le aquejan en 5 años (62%), es el número 2 en creer en UNA SITUACIÓN ECONOMICA MUCHO MEJOR A LARGO PLAZO, es 6 EN SITUACION ECONOMICA PARTICULAR, MEJOR QUE LA DEL PAIS y 1 en SITUACION ECONOMICA PERSONAL FUTURA, es decir, el sentimiento económico de las personas sobre si mismas es mayor que la percepción que tienen del país, 5 en apostar a la ECONOMIA DE MERCADO como modelo económico, en el AUTOPOSICIONAMIENTO DE CLASES SOCIALES (lo que cada cual se considera) Paraguay esta 7 con un 6% de clase alta, 8 con 41% de clase media  (arriba del promedio de la región)  y 10 con un 50% de clase baja (por debajo del promedio de la región). Estos resultados distan bastante de los realizados por el Banco Mundial pero eso tan solo demuestra que al autoconsiderarse las personas mismas en alguna de las clases sociales, no solo tienen en cuenta bienes económicos, si no derechos, bienes políticos, dignidad, educación y patrimonios ciudadanos. También hay que agregar que la clase media esta en franco crecimiento.

            En percepciones políticas: Paraguay es uno de los países que aumentó su apoyo a la democracia, aunque es el 2 en plantear que es una DEMOCRACIA CON GRANDES PROBLEMAS, también es 2 en INTERES EN LA POLITICA y el más PREDISPUESTO AL AUTORITARISMO, el 3 que cree QUE PUEDE HABER DEMOCRACIA SIN PARTIDOS POLITICOS y 4 en creer que PUEDE HABER DEMOCRACIA SIN PARLAMENTO. Estos últimos indicadores reflejan la crisis de representatividad y de partidos políticos lo que también conlleva a una participación ciudadana no convencional como las protestas, huelgas, manifestaciones.

            Otro agregado, muy importante a esto, es que en el año dos 2009, siempre consultando la misma fuente, decía que los paraguayos son lo que más sacrificarían la democracia por desarrollo económico.

            En el año 2002 el informe de PNUD – La democracia en America Latina: hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas” exponía que: que el 54, 7 % de latinoamericanos y latinoamericanas prefería un gobierno autoritario a uno democrático si le solucionaba sus problemas económicos.

            Desde otro enfoque, el Profesor Manuel Alcántara, en su trabajo – Democracia y valores democráticos en la clase política latinoamericana. Una segunda aproximación – (Revista Mexicana de Sociología, vol 60, N° 2, abril – junio de 1998), colegía que, según la percepción de la élite política latinoamericana entrevistada, “las amenazas a la democracia tienen, mayoritariamente, un componente económico”. En este caso me atrevería a decir más bien un componente socioeconómico, ya que, según el autor mencionado, en su articulo – La democracia en America Latina: calida y rendimiento -: “El énfasis de los elementos procedimentales de la democracia ha dejado al descubierto, sin embargo, aspectos que tienen que ver con el ejercicio efectivo de la ciudadanía y con los resultados de la política. Al estar la expresión democrática de ésta basada en principios de ciudadanía universal, los individuos reclaman participar de una manera u otra haciendo explicita la igualdad que les hace soberanos, fundamentalmente mediante el voto. También demandan la resolución de trabas que no hacen efectiva dicha igualdad en otras facetas de la vida cotidiana y que supone el ejercicio pleno de dicha soberanía no solo en el ámbito cívico y político sino también en el marco social y económico. Esta falencia es especialmente preocupante en America Latina”.

            La falencia en el marco social y económico, desde una perspectiva filosófica de igualdad democrática republicana, es de común resultado en las mediciones de diversas fuentes, las cuales no han sido mencionadas en este trabajo, pero que, con algunas diferencias coinciden con lo dicho.

            Para ir concluyendo parcialmente estos apartados, me adhiero a las siguientes palabras: “se registra una evidente confrontación en una concepción de la democracia cuyas ventajas son expresadas en términos del liberalismo político clásico y unos riesgos que proceden del rendimiento en clave de resultados socioeconómicos, o estrictamente económicos, de la acción del gobierno. Esta especie de contradicción puede interpretarse en clave del binomio legitimidad – eficacia, en el sentido de que si no parece existir un cuestionamiento a los principios de legitimidad liberales, los problemas aparecen a la hora de no resolver la pobreza existente en las sociedades latinoamericanas, en el más genérico de la crisis económica, o en el desempleo. Esta situación coincide plenamente con la idea, derivada de un estudio de cultura política de las sociedades latinoamericanas, de que -la democracia parece haber ganado legitimidad-, pero carece de eficacia” (Linz, Lipset y Bunger Pool, 1996:34). Como también se ha señalado, los intentos de persecución de una democracia más profunda y genuina en América Latina pueden llevar a no procurar gobiernos más eficientes, aunque si más estables (Shifter, 1997:127). Los datos aquí presentados van en la misma dirección.”

            El pasado autoritario del Paraguay, su apertura a la democracia y una transición atormentada, no fueron obstáculo para que los paraguayos eligieran una y otra vez la democracia como sistema de gobierno durante 25 años ininterrumpidos, tal es así que en el año 2013 las elecciones se llevaron a cabo sin mayores incidentes, terminando con el corto lapso de alternancia y ubicando de nuevo en el Gobierno al Partido Colorado en manos de lo que se conoce en los estudios políticos como un Outsider.

            Si bien Paraguay hoy es el país con más predisposición al autoritarismo parece ser que las medidas para disminuir tal tendencia sería justamente una mayor democracia, no solo electoralista, sino más plena, una democracia auténticamente ciudadana en su aspecto cívico-político, y socio-económico.
A un año del nuevo gobierno
            Tres ejes fueron los principales del nuevo gobierno: la lucha contra la pobreza, crear una imagen país que pueda atraer inversores extranjeros y la lucha contra la corrupción (ordenamiento de la casa).
            En ese orden parece ser que la erradicación de la pobreza se sustenta en la capacidad del gobierno de atraer inversiones extranjeras para dinamizar la economía y generar empleos; y la lucha contra la corrupción que obligó a la actual administración a paralizar las ejecuciones presupuestarias en forma a poder ordenar la administración con miras a un saneamiento institucional general.
            Esto llevó al Ejecutivo a promover leyes como la APP (Alianza Publico Privada) y la de Responsabilidad Fiscal, como también la disposición de la publicación de los sueldos de funcionarios públicos que llevo a una reacción ciudadana de gran rechazo al conocer las cifras de los remunerados nada acorde a las funciones realizadas. Medida que fue bien vista por la sociedad aclaro.
             Para tal efecto, también se rodeo de un grupo de colaboradores mayoritariamente desligados de la militancia política y venidos del sector empresarial sin experiencia previa en la administración pública, que más bien no por vocación de servicio publico o político, han aceptado sus cargos para estar cerca de uno de los empresarios nacionales más exitosos del momento en el país, lo cual fija un nuevo panorama, riesgoso tal vez, de una política, no esta vez sin demócratas, sino sin políticos.
            Algunos resultados de las encuestas sobre este primer año de gobierno se transcriben a continuación:
            “A pocos días de cumplirse el primer aniversario de la toma de mando del presidente de la República, Horacio Cartes, la evaluación que realiza la ciudadanía es de un 54% de reprobación y un 46% de aprobación.
Este análisis es tomado a partir del estudio realizado por la encuestadora Ibope-CIES, para Editorial El País SA y TV Acción SA, que preguntó a la gente qué calificación daba a la gestión del titular del Poder Ejecutivo durante este primer año de mandato.
Un 3% calificó de muy buena la gestión de Cartes, un 43% de buena, 34% tildó de mala a la labor del mandatario en este primer año y un 20% de muy mala.” (http://www.ultimahora.com/54-la-ciudadania-reprueba-primer-ano-gestion-cartes-n819472.html ).
            “Respecto a si el presidente se preocupa o no por los problemas de la gente, un 65% señaló que no se preocupa, un 28% que sí se interesa por los dramas ciudadanos y un 7% de la gente no supo responder este planteamiento”. ( http://m.ultimahora.com/la-ciudadania-ve-cartes-soberbio-honesto-habil-y-despreocupado-n820827.html ).
            “Senadores de la ANR, el Frente Guasu y  el PLRA  coincidieron en que la encuesta por los un año de gobierno de Horacio Cartes coincide en gran medida con la realidad. Sostienen que la clase media y pobre sigue esperando sentir los cambios prometidos.
            El sondeo realizado por IBOPE-CIES, que Última Hora y Telefuturo empezaron a publicar, muestra que el 54% de la gente reprueba la gestión gubernamental del empresario, mientras que el 46% lo aprueba. En el segmento socioeconómico bajo la reprobación llega al 58% y en el nivel alto, el 56% lo aprueba, según la muestra”.http://www.ultimahora.com/sondeo-se-acerca-la-realidad-opinan-senadores-n819673.html.
            Para los casos. (Estudio. La investigación de mercado "Un año de Gestión Presidencial", hecha por Ibope Paraguay y su socio local CIES (Centro de Investigación de Estudios Socioeconómicos), se logró a partir de 405 entrevistas en el área de Asunción y Central a personas entre 18 años y más, de niveles socioeconómicos alto, medio y bajo, distribuidos proporcionalmente a la población).
            En otra edición se entrevistó a economistas:
“Dadas sus dificultades de comunicación, el primer mandatario y su gabinete tecnócrata tampoco llegaron hasta la gente. Según la encuesta de IBOPE- Cies para ÚH, 3 de cada 4 paraguayos que tenían altas expectativas hacia Cartes hace un año hoy ya no la tienen.
Aparentemente, todo bien. Los números cierran. Volvimos al mundo, crecemos mejor que nadie, mejoramos en igualdad. Y entonces ¿por qué convence tan poco la administración Cartes? ¿No será que el nuevo rumbo es inconducente al Paraguay que queremos?, se preguntó el economista y sociólogo José Carlos Rodríguez del Cadep.
El primer año de Cartes resulta algo enigmático. En lo económico tuvimos un crecimiento del 13%. Un portento cuando el mundo rico se mueve en la recesión o tantea una recuperación tambaleante con el costo de la exclusión social, cuando la buena estrella del mundo pobre, incluso de los del BRIC, ya no brilla tanto y América Latina tampoco crece tanto, Paraguay sí.”
Los datos dicen, además, que hay mejorías en igualdad y pobreza.
“El modelo. Los hechos apuntan a creer en un crecimiento que no es incluyente. Hubo un retorno al mundo de los países vecinos que –de todas maneras– no estaban lejos. Se hace una gestión que no cumple las expectativas de mejorar técnica y éticamente la administración; y una lucha contra la pobreza que coincide demasiado con la desaceleración del esfuerzo reformista y de protección social previo, analizó Rodríguez.
Lo que se lee en letra chica, lo que se sospecha, siempre según Rodríguez, es que el proyecto Cartes es un proyecto país que no lleva a la inclusión social, a la sustentabilidad del crecimiento, a una nación basada en el trabajo que funcione, que se base en el mérito, en la innovación, en mercados de verdad competitivos, en inversiones a largo plazo y en el riesgo asumido por empresarios que no son ‘empresaurios’, sino de los que están empeñados en el esfuerzo, en la competencia, en la responsabilidad y en la justicia social.”
“Vara muy alta. Por su parte, el economista César Barreto, entrevistado por el programa Ecos de la Noticia, emitido por ULTIMAHORA.COM, dijo que el abordaje económico del gobierno es correcto, pero se fijaron metas muy ambiciosas.
Destacó que se crearon expectativas muy altas en la ciudadanía, pero los resultados no fueron los esperados, ya que durante el primer año, la cartera económica se dedicó a tratar de ordenar la casa.”
A modo de conclusión.
            Las condiciones de crecimiento económico se están dando sosteniblemente pero aún no ha llegado o bajado a la percepción de la gente. Una vez que lo haga, como será la reacción de la ciudadanía? Disminuirá el interés en la política como el caso de Perú y Chile? (Latinobarometro 2013) O por lo contrario, aumentará las ya altas expectativas de la gente promoviendo una mayor participación ciudadana?

            Como podría bajar esa riqueza a la percepción de la gente? Los datos de una sólida y enriquecida Banca financiera de nuestro país, nos permite afirmar que a través del crédito y el consumo lo cual conllevará una sensación de progreso y bienestar. Pero esto esta por verse. La paralización del estado, la mayor industria y el gran patrón del país, ha retraído esa sensación. Todo hace pensar que la solución para el gobierno estará en las inversiones extranjeras.

            Esa riqueza, ligada al debilitamiento de la clase política y sus estructuras, debido a las medidas y decisiones del gobierno central encabezado por el Presidente de la Republica y un grupo de asesores mayoritariamente desligados de la militancia política y venidos del sector empresarial, podría converger en la mercantilización de la política? De ser así el Estado quedaría distribuido y en manos de grandes capitales suplantando el poder del dinero al poder político.

            Las crisis políticas electoralistas se han podido solucionar con mecanismos más o menos democráticos pero en  suma, y positivamente, no han podido erradicar la voluntad democrática. Hoy la democracia se abre ante nuevos desafíos: las expectativas socioeconómicas de la gente, de los ciudadanos.

            Por lo dicho, creo conveniente recordar una definición y recomendaciones realizadas en la presentación del informe de PNUD – “La democracia en América Latina: hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas” –;

            “Si desarrollo humano, como una y otra vez lo han dicho el informe del PNUD, es ´el aumento de las opciones para que las personas puedan mejorar su vida´, diría yo que democracia es el desarrollo humano en la esfera de lo público, afirmaba Elena Martinez en la introducción al informe. ´Es aumentar las opciones de carácter colectivo que inciden sobre la calidad de nuestras vidas. Y así el aserto de Amartya Sen, ´desarrollo humano es el proceso de expansión a las libertades reales que goza un pueblo, viene en efecto a ser una definición de democracia”.

            “Los autores de éste informe recomendaron cuatro esferas de acción fundamentales:

  • Revalorizar el contenido y la relevancia de la política como el ámbito en el que se adoptan las decisiones fundamentales que afectan a la sociedad. Las soluciones a los problemas y desafíos de la democracia tendrían que buscarse dentro y no fuera de las instituciones democráticas.
  • Construir una nueva legitimidad del Estado. No existiría una democracia sostenible sin un Estado capaz de promover y garantizar la ciudadanía plena.
  • La necesidad de promover una mayor diversidad y flexibilidad de las opciones de política económica al tiempo que se mantiene la estabilidad macroeconómica. En esta perspectiva, el debate sobre la economía y la diversidad de formas de organización del mercado debe ingresar en la agenda de discusión pública; y
  • Considerar el impacto de la globalización en los estados de América Latina como parte del debate sobre la democracia”.

            Este sigue siendo el desafío del gobierno en tensión hacia una democracia más plena. Diversos estudios así lo indican. La democracia es un sistema que se auto corrige y lleva implícita las herramientas para su consolidación, por ello soy optimista en que su avance, ya con 25 años en Paraguay, no sin riesgos claro está, sigue un proceso, quizás lento, con sus falencias pero estable, demostrando que  el remedio para que el sistema democrático y la percepción positiva del mismo en la gente mejore sería con más dosis de democracia.

                                                                                                                                 Leandro Prieto Ruiz.